Camino cortado, juguete roto, game over...
Prometo que uno de estos días que me sienta con ganas de vivir a tope escribiré para contrarrestar tanta amargura que atesora este blog...¡¡pero está visto que cuando soy feliz mi vida se acelera y no tengo tiempo sino de disfrutarla!!
Llevo tiempo sin saber que me pasa, nunca me había sentido tal y como me siento ahora, es tan extraño que no se si alcanzaré a comprenderlo para poder explicarlo. Es una sensación de no encontrar nada que me haga coger un camino que vaya a durar más de unas horas, y es difícil saber que hacer si ni tan siquiera ves lo que tienes un par de pasos delante de ti.
Lo malo es que algo me empuja a avanzar, mi propia conciencia me dice que no es el momento de caer abatido y rendirse...pero es que de verdad no tengo ninguna luz que me ilumine. De eso quiero hablar. De luces apagadas.
Mi vida no se entendería sin ellas, sin esas luces que te dan calor y te ayudan a distinguir lo bueno entre las penumbras. Me acostumbré siempre a esperar que una de ellas alumbrara y ahuyentara las sombras de mi vida, pero un día se empezaron a apagar todas, incluso las más pequeñas, incluso los focos que apuntaban a mi corazón. Y me perdí.
He vagado casi un año buscando volver al camino yo solo, y aunque lo conseguí hace algo de tiempo...he llegado a un sitio tan triste y helado que tengo miedo porque no se salir de aquí...y no veo a nadie que me tienda una mano, un beso, una caricia...un abrazo y una lágrima.
Hay ocasiones en que de lejos veo pasar una luz difuminada, y corro hacia ella como si en ello me fuera la vida. Corro porque reconozco esa luz, sé que un día me toco con sus suaves destellos...y llego a sitios donde me reencuentro con muchas de esas luces que creía apagadas, pero que realmente siguen alumbrando con más fuerza incluso que antes. Entonces, ¿por qué estoy a oscuras?
Observo a mi gente, a la que quiero...y me alegro de saber que siguen como siempre. Lástima que ahora sus focos apunten en otras direcciones, a las que no puedo llegar. Pero siempre hay un motivo para sonreír, y cuando miro hacia donde dirigen ahora sus atenciones descubro a gente como yo, miro a esas luces y me veo reflejadas en ellas, reconozco esos sentimientos, esas sonrisas...y yo también sonrío.
Termino con una canción de Mägo de Oz:
Si es verdad que hay algo más yo te esperaré.
Necesito descansar, tu amor me llevaré.
Me voy hacia un lugar donde el tiempo es una ilusión,
la brisa es de color, la voz música, y el sol es de algodón.
Atravesaré la luz en forma de eternidad,
mi voz se silenciará, mi cuerpo será el ayer.
En gotas de alma voy navegando hacia el final,
no dudes que al mirar hacia tu interior, me podrás hallar.
Cuando tu tiempo se va es hora de marchar.
Prepara tu viaje bien, no tengas miedo y ve.
No llores más por mí, siempre estoy cerca de ti.
Te esperaré en la luz, allí donde no, no existe el dolor.

